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sábado, 12 de agosto de 2017

Navegación nocturna. Inicios

Tras tres años de aprendizaje como navegante diurno y a pesar de la ingente cantidad de conocimientos y experiencias que aún me faltan por acumular, me daba la sensación de que me quedaba algo importante por experimentar: la navegación nocturna.


sábado, 15 de julio de 2017

Mesa de la bañera

El aprendizaje que el Quimura me está ofreciendo no hace mas que seguir los principios básicos de pedagogía: primero lo fundamental y básico para ir alcanzando lo exquisito. He ido reparando, tanto con mis manos como con mi dinero, lo que resultaba fundamental y necesario para una navegación segura y eficaz y como esa fase está casi finalizada puedo empezar a pensar en detalles que, sin dejar de ser funcionales y útiles, suponen también un elemento puramente estético. Entre otras cosas tenía pendiente el arreglo de la mesa de la bañera. Como comprobaréis por la foto que cuelgo a continuación estaba muy deteriorada ¡y eso que la madera ya está lijada en esa imagen!


domingo, 21 de mayo de 2017

Nuevo palo, nueva jarcia, nueva maniobra.

No, no he dejado de escribir. Si, he dejado de publicarlo. ¿Por qué? Eso da para otra entrada que no tiene que ver en absoluto con la navegación o los barcos aunque, casi puedo prometerlo, algún día colgaré mis opiniones y sensaciones al respecto. Pero hace poco tiempo ocurrió algo que me ha hecho volver a retomar este blog: Una buena amiga, Rosa, me pidió que no lo dejara, que a ella la gustaba y quería seguir leyendo. De forma que esto que escribo tiene mucho de homenaje a esta buena amiga.

viernes, 29 de julio de 2016

Tiempo de descanso. Solo navego

Me he dado unas vacaciones. Creo que me las he ganado. Con esa creencia como base he tomado la decisión de no plantearme mas arreglos en el Quimura (salvando las averías que puedan surgir de improviso) hasta el otoño que viene. O sea, que solo me planteo navegar, navegar y navegar. 
Soy consciente de que si me pongo a pensar seguro que encuentro docenas de cosas a las que debería dedicarle tiempo de trabajo y esfuerzo: la maniobra, por poner un ejemplo, debo actualizarla y reenviarla a la bañera o el genaker que  debo instalar y comenzar a usarlo por mencionar dos cosas así, sin darle muchas vueltas. Pero tras tanto tiempo de dedicarle horas, días y meses a ponerlo mas o menos al día, saliendo a la mar como mucho un día a la semana, ha llegado el momento de resarcirme. Y si además navego tan bien acompañado, mejor que mejor. 


viernes, 3 de junio de 2016

Restauración del interior completada

No hace falta que me digáis nada, ya me lo he dicho yo con anterioridad y en privado para ahorrarnos la situación incómoda: Soy un verdadero desastre y tengo abandonado totalmente no el blog, que ese ni sufre ni padece, sino a los lectores que aunque pocos y casi todos virtuales, yo considero amigos. Y los amigos se merecen una explicación. 
Lo primero que debo decir es que todo este tiempo he estado sin navegar porque el motor ha estado estropeado. Cuando a finales de febrero parecía que ya estaba todo en orden,  el mecánico y yo quedamos para hacer la prueba de arranque del motor. Casi nada mas empezar notamos, bueno, notó el mecánico, que había una perdida de agua en el intercambiador de calor. Lo retiramos y se vio que tenía un importante ataque de corrosión electrolítica en uno de sus extremos. 



martes, 16 de febrero de 2016

Costura artesana. Arreglo funda de la mayor

Como por ahora sigo con el barco parado a causa de los trabajos que se están haciendo en el motor y el molinete de fondeo le he dedicado unas cuantas horas al arreglo de la funda de la mayor que se encontraba en situación algo perjudicada. Estos son algunas fotos demostrativas de su estado


sábado, 30 de enero de 2016

Varada agotadora

Tras la celebración de las Navidades con su amplio repertorio de comidas, cenas, regalos, llamadas e infinidad de whatsapp (guasap, para los amigos) llegó el momento de dar otro importante paso en la puesta a punto de mi Quimura. Obviamente debía reparar la rotura que el temporal del pasado noviembre había causado en el cintón de babor pero también deseaba acometer otros trabajos  de puesta a punto del casco y del motor que, además, requerían obligatoriamente su varada. Así que el pasado día 18 de enero cogí el timón para dirigirme al varadero.