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domingo, 21 de mayo de 2017

Nuevo palo, nueva jarcia, nueva maniobra.

No, no he dejado de escribir. Si, he dejado de publicarlo. ¿Por qué? Eso da para otra entrada que no tiene que ver en absoluto con la navegación o los barcos aunque, casi puedo prometerlo, algún día colgaré mis opiniones y sensaciones al respecto. Pero hace poco tiempo ocurrió algo que me ha hecho volver a retomar este blog: Una buena amiga, Rosa, me pidió que no lo dejara, que a ella la gustaba y quería seguir leyendo. De forma que esto que escribo tiene mucho de homenaje a esta buena amiga.
No os asustéis, no voy a relatar todo lo que me ha sucedido, marítimamente hablando, durante este año largo en el que no he mirado siquiera la pantalla del portátil. Sería mas que una entrada, un libro. voy a centrarme en la ultima locura en la que me embarqué: el cambio de jarcia, palo y maniobra. 
Todo empezó un día cualquiera en el que quise mover la manivela fija del winche del palo y... me quedé con el en la mano. ¡Si, tal y como lo leéis! Así es como se veía el sitio donde estaba antes en el mástil.


Ya en ocasión anterior uno de los peldaños de subida al palo se había roto con un resultado similar. O sea que tenía en metro y medio dos zonas con el mismo aspecto de electrolisis. Pero claro, había muchos mas peldaños con lo que comencé a imaginar que la totalidad del mástil debería estar "tocado" como poco. 
Mis primeros pasos fueron los de buscar información y asesoramiento. Algunos me dijeron que se podía parchear esa zona con un collar que reforzase el punto débil. Por supuesto hubo otros, mayoría, que me decían que mi opinión de corrosión general era la mas probable. El momento decisivo fue cuando me dijeron que las crucetas era lo peor que veían y que ahí si que corría riesgo importante. Ya no quise preguntar mas: Tenía que cambiar el palo por uno nuevo. Bueno, durante un tiempo anduve dando vueltas a si nuevo o de segunda mano. Mi amigo Patxi me ayudó buscando ofertas de palos usados en el mercado francés pero, al final, decidí que de primera mano. Me puse en contacto con una empresa a la que pedí presupuestos de Zeta Spars (o algo así) y de Selden. Estos últimos tenían una oferta que me interesó y terminé aceptando: Palo, botavara, jarcia firme, luces y drizas por 4.600 €. No os negaré que me tembló el pulso y que mi mujer me apoyó sin dudarlo a pesar del desembolso. Porque, ya puestos, ¿por qué no poner un lacy bag? ¿Y por qué no reenviar la maniobra a la bañera? Eso suponía que el conjunto de la inversión podría superar los 6.500 €. Pero lo enfrentamos con buen ánimo y mejor humor. 
Pague la mitad del presupuesto de Selden a finales de septiembre de 2016 con la promesa de que en cuatro o seis semanas lo tendría todo aquí. Y yo les creí. Gran error. ¡Hasta el 2 de marzo no llegó ni un tornillo!
Excusas de todos los colores: Que si la oferta había sido tan bien acogida que estaban desbordados, Que si como estábamos entrando en invierno tenían menos personal. Llegué a encontrarme amenazando con anular el pedido y exigir la devolución del adelanto. Terminé aceptando una contra oferta de Selden en la que, como compensación, me proponían el "regalo" de todas las poleas y desviadores necesarios para el reenvío de la maniobra a popa. Acepté y así a principios de marzo me encontré con mi nuevo palo. ¡Tardaron cinco meses nada más!


A partir de ese momento se trabajó en varios frentes: el primero la preparación del recién llegado; el segundo la retirada del viejo y saneamiento de la cubierta donde estaba ubicado y tercero, e inesperado, el refuerzo del mamparo interior que soporta el peso del mástil.
Comenzaré por el segundo pues fue sencillo y rápido. Llevar el Quimura al lado de la grúa, retirar los tensores, estays y obenques,  que todos, menos uno, se aflojaron sin problemas, retirar el pasador que lo sujetaba a a base e izarlo fue ejecutado sin incidencias. El problema fue cuando nos dimos cuenta de que, nada mas retirarlo, la cubierta había ascendido unos tres milímetros como mínimo. Se podía observar en el interior la marca que había quedado en el mamparo. Esto me llevó al tercer frente mencionado. No tardé nada en encargar a Miguel y Jorge, que ya conocen el barco y yo su trabajo, el refuerzo de ese mamparo ya que la instalación del nuevo palo podía generar todavía mayor tensión y peso. La propuesta que me hicieron fue la de reforzar con madera de iroko todo el entorno del acceso al camarote de proa, de forma que se formasen dos columnas a cada lado para soportar mejor el peso y la tensión. Se pusieron a trabajar en cuanto dije que si. Esto es lo que hicieron: Primero fijaron lo que realmente iba a servir de refuerzo. Un trabajo de precisión muy bien adaptado en base a las plantillas de toda la zona que sacaron previamente.


Fijaros en el cuidado y los acabados


Luego cubrieron todo con chapón para ocultar todas las uniones.


Por último yo me encargué del barnizado de todo ademas de reinstalar la luz, el reloj y la cortina.


Mientras yo daba los toques decorativos al interior ellos comenzaron a preparar la cubierta que iba a recibir la nueva base del palo. Para empezar el tamaño de la que se retiraba ocupaba mas espacio que la nueva ademas de que el paso del cableado de la vieja era a través de dos orificios  situados a proa del palo mientras que en el nuevo el cableado pasaba directamente debajo del palo por un solo orificio que, obviamente no existía así que hubo que, tras retirar la vieja base, tapar los viejos agujeros, abrir el nuevo y lijar antes de colocar la nueva base. Aquí podéis ver la vieja ya sin el palo.


Esto es el estado de la cubierta tras la retirada de la vieja. Imaginad el trabajo de quitar toda esa porquería.


Y aquí se puede observar la nueva ya colocada y con la cubierta saneada pero sin pintar aunque protegida para evitar daños.


Mientras estos trabajos finalizaban, Velas Petrel, la empresa que se ha encargado del suministro e instalación de todo este proyecto, se dedicó a preparar el palo para fijarlo en el Quimura. Ya venía con cabos y cables colocados: drizas de mayor y amantillo, driza de genova (enrollador) y otra para izar un foque . Además traía las guías para poder instalar driza de un espinaker o para un tangón. El cableado de la luz de fondeo, de motor y de cubierta. Los trabajos consistían en conectar e instalar las mencionadas luces, que venían desmontadas, colocar las crucetas con sus obenques, fijar los obenquillos, instalar la antena de radio, conectarla el cable e introducirlo por dentro del palo. Cuando todo esto estuvo listo volvimos a acercar el barco a la pluma para izarlo y fijarlo a bordo.


Luego hubo que subir a las crucetas para fijar bien los obenques.


Yo veía que ese día no iba a poder terminarse la fijación del palo porque aún faltaba, como mínimo, la instalación del estay de popa, que además ya no iba solo con un cable sujeto al tensor sino que se le iba a colocar un aparejo de poleas para poder controlarlo y la del estay de proa con el enrollador. Me preocupaba no saber como iban a dejarlo y me sorprendí por no haber caído en lo elemental: usaban los diferentes drizas para que funcionasen como los estays de proa y popa hasta la colocación de los definitivos. Aquí podéis ver como quedó sin la botavara y sujeto con esos cabos que antes he dicho.


Por dentro caían los cables por un solo orificio pero mas a popa del mamparo de soporte.


Evidentemente el siguiente paso consistía en colocar el enrollador. Se le habían fabricado unas nuevas placas de sujeción que en la foto se pueden apreciar.


Y así quedó finalmente.



Tras ese paso se fijó la botavara. Había decidido, siguiendo el consejo de mi almiranta, que estuviese unos 20 centímetros mas alta con el objeto de intentar que no me diese en la cabeza en alguna trasluchada lo que, por cierto, también había provocado que el palo creciese en la misma cantidad de centímetros. Así quedó.


El back estay también tuvo su historia. La idea era colocar un aparejo que permitiese su control. el cable debía tener la polea por encima del bimini y eso se hizo rápidamente y sin problemas.


Pero las poleas que según la empresa se habían enviado no eran las encargadas; bueno una no era la adecuada porque no llevaba mordaza, elemento imprescindible para la seguridad y manejo. Tras varias semanas (si, está bien escrito: varias) logramos dejarlo listo.


En esa espera de semanas dedicamos el tiempo a la colocación del lacy bag, elemento de gran comodidad y practico....


.... y al reenvío de la maniobra a la bañera. El primer problema que había que superar era el importante desnivel entre las cubiertas donde se asentaba la base del palo y donde iban los desviadores. La solución fue fabricar una abrazadera que cazase todo el palo con soporte para las poleas. Así ha quedado.



Como se puede apreciar esta sujeta a una altura que permite a los cabos salvar la altura de la cubierta y que lleguen rectos a los desviadores eliminando en lo posible todo rozamiento innecesario. Luego nos topamos con un segundo conflicto. El tambucho de entrada de mi Quimura no está en crujía por lo que deja dos zonas muy diferentes: amplia la de babor y muy estrecha la de estribor por lo que los cabos solo pueden ir por babor. Eso provocaba que hubiera que colocar un desviador en estribor para dirigir la maniobra a babor.
Otro problema era el de decidir que maniobra era la que se iba a reenviar. Mi economía no da para despreocupaciones así que solo había comprado cuatro estopers pero contando amantillo, driza de mayor, los dos rizos (que en la nueva botavara pueden tomarse solo tirando del cabo) driza de genova, driza de foque y driza de genaker los cabos sumaban siete así que había que aclarar las prioridades. Elegí que en los estopers irían el amantillo, la driza de mayor y los dos rizos. ¿El motivo? Simplemente creo que serán los mas usados y necesarios. La driza del foque la he dejado instalada pero sin servicio bien atada como se ve en la foto anterior a la base del palo. Luego he enviado a popa la driza del genaker y del genova pero sin pasar por estoper alguno aunque puedo llevarlos a un winche si fuese necesario. Me propusieron colocar mordazas en el palo para facilitar el control y así es como ha quedado.


La mordaza permite que cuando terminas de operar con el cabo puedes retirarla del winche y fijarla en una cornamusa. Y aquí os dejo una imagen de como ha quedado definitivamente la maniobra


Claro que eso es vista desde cubierta porque vista desde el interior todavía tengo bastante trabajo. La entrada del cableado ya esta acabada. He tenido que cortar el listón de madera que cubría la unión del techo y dirigir los cables por canaletas color madera, pero creo que ha quedado bien dentro de lo que cabe.


Pero toda esa maniobra ha creado un interior del techo del salón algo extraño. Solo cuelgo una foto pero imaginad el conjunto.


Estos son los tornillos del winche. He tomado la decisión de cortar todos los tornillos para que no sobresalgan de la tuerca y cubrirlos todos con placas de madera para que quede agradable a la vista pero ese es un trabajo que me tomaré con más calma ya que ahora lo que necesito es dedicarme a navegar y practicar a fondo con toda esta nueva maniobra, sobre todo si tenemos en cuenta que todo comenzó en septiembre del año 2016 y ha terminado en mayo del 2017. Podría hablar y detallar muchísimas cosas sobre todo este proceso y del por qué de este retraso.Pero como dicen los escritores: eso es ya otro cuento y, una vez finalizado, no me interesa abrir frentes de conflicto.
Me afanaré en la práctica de la navegación y el disfrute del sitio donde soy mas feliz.


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