Entradas populares
-
A medida que el tiempo que llevo encargándome del Quimura se alarga, aumentan las cosas de las que soy consciente que no tengo ni idea. No m...
-
Lo siento. De verdad lo siento. Mi ultima entrada fue de principios de marzo y desde entonces ni una palabra. Imagino a esas pocas p...
-
Durante mas de 18 años me he dedicado al noble arte de entretener, emocionar, sorprender o hacer reír al público desde lo alto de un escenar...
-
Tras el incidente que nos ocurrió a mi mujer y a mi mismo el pasado día 14 de junio aprendí, con la tenacidad que la experiencia ha desarro...
-
Se que a muchos les parecerá increíble que solo ahora, tras mas de cuatro años como patrón del Viejo Quimura, haya optado por realizar una ...
-
En una entrada anterior había hablado del trabajo de lijado y restauración de la madera de los asientos y el suelo de la bañera. Tambi...
-
Me he dado unas vacaciones. Creo que me las he ganado. Con esa creencia como base he tomado la decisión de no plantearme mas arreglos en el...
-
En su momento habíamos detectado el mal funcionamiento de la veleta sujeta en lo alto del mástil y que indica el rumbo que tiene el viento....
-
Como por ahora sigo con el barco parado a causa de los trabajos que se están haciendo en el motor y el molinete de fondeo le he dedicado una...
-
No hace falta que me digáis nada, ya me lo he dicho yo con anterioridad y en privado para ahorrarnos la situación incómoda: Soy un verdader...
jueves, 23 de mayo de 2013
Nómadas
¿y no te da miedo dejarlo todo?
¿Y vas a abandonar a tus hijos y a tus nietos?
¿Y no te asusta no tener donde echar raíces?
Las preguntas se agolpan en las gargantas de mis interlocutores cada vez que salen mis proyectos a pasear, incapaces de comprender esta ansiedad que me lleva empujando desde que soy capaz de recordar.
Lo complejo es poder explicarla. ¿Como poner en palabras el impulso que exige al nómada levantarse y partir?
¿Tan mal estás aquí? ¿donde vas a encontrar otro sitio donde vivas mejor?
¿Y como dibujar en la mente de mis amigos esa necesidad de saber que hay mas allá de donde alcanza mi vista?
No tengo armas suficientes para poder trasmitir a los que me rodean como es esa orden imperiosa que convierte una llegada en la siguiente partida.
No estoy seguro de si me convertí en nómada porque me desarraigué u opté por el desarraigo por mi carácter nómada. Lo cierto es que nunca me he sentido de ningún lugar en concreto y siempre he estado a gusto allá donde he llegado. Mi juventud fue un dejarme llevar por ese impulso hasta que me detuve en este lugar donde he pasado los últimos 30 años.
No me quejo. Lo decidí y lo asumo sin dolor. Pero ahora, cuando estoy a punto de entrar en el último tercio de mi vida, crece de nuevo en mi la pasión de emigrar. Todo el entorno se ha convertido en espesos muros que me impiden ver y solo añoro lo desconocido
¿Y tiene que ser en el mar? ¿No te daría igual un auto caravana?
Ah¡¡¡ La respuesta a eso da para otra entrada como mínimo. Pero a modo de adelanto os diré que creo firmemente que cada uno de nosotros, hombres y mujeres, tenemos querencias, gustos e ilusiones diferentes. Y todas son absolutamente respetables. Yo he elegido el mar. No soy capaz de imaginar otro medio donde poder hacer real este sueño ni satisfacer este deseo de reconocer cada palmo de tierra a donde se pueda arribar empujado por el viento.
A medida que mas me adentro en este mundo de locos por el mar mas me voy reconociendo parte de esa tribu de seres errantes, capaces de estrechar lazos unos con otros en unos minutos para deshacerles horas (o días) después porque una buena meteorología les incita a continuar rumbo.
Seres de viento y agua que trazan líneas sobre las olas en su incesante vagar. Nómadas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario